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lunes, 8 de octubre de 2012

Abierta la inscripción para Biocápsulas 2012 de Biocat

Por cuarto año consecutivo, Biocat, el clúster catalán de apoyo a la innovación en biotecnología y biomedicina, organiza el programa de formación "Biocápsulas 2012".

Este proyecto, sin duda imprescindible para cualquier persona interesada en aprender un poco más sobre gestión de empresas del área de la biotecnología y de las tecnologías médicas, cuenta con un tope máximo de participantes de 20 personas, para así aprovechar la formación al máximo. Se combinarán casos teóricos y prácticos, para conseguir un aprendizaje dinámico y efectivo.

El programa de Biocápsulas 2012 es el siguiente, con los objetivos de cada minijornada:

- To learn new ways to valuate start-ups in order to be more competitive: Biocapsule Start-up Valuation in international environment — 5 de noviembre de 2012

- Draft a communication plan to valuate the company and product, as well as adapting it to each stakeholder: Biocapsule Strategic communication21 de noviembre 2012

- Review and implement industrial property strategy: Biocapsule Strategic management of intellectual property28 de noviembre 2012

- Draw up a project, taking into consideration the risks and decision points: Biocapsules Project management with highly qualified teams30 de noviembre 2012

- Select marketable projects to which efforts should be devoted: Biocapsules Business development12 de diciembre de 2012

El programa de formación completo tiene un coste de 1350 € por participante, y como alumnos podrán asistir emprendedores, jefes de área o de compañías consolidadas, personal junior que busque una mejora en su conocimiento y destreza profesional, y cualquier persona interesada en el sector biotecnológico.


Aquí podréis ver un tríptico informativo sobre el programa Biocápsulas de este año.

martes, 2 de octubre de 2012

Divulgar la Ciencia desde la "caja tonta"

A menudo solemos quejarnos de la pobre programación televisiva que nos rodea. Nadie los sigue, ojo, pero sin embargo, "Sálvame", "Mujeres, hombres y viceversa" o "Gran Hermano" siguen contando con altísimas cuotas de audiencia y share. De forma simultánea, el conocimiento general sobre ciencia es más bien pobre en nuestro país. Como resultado, contamos con una baja cultura científica. Según un reciente estudio de la Fundación BBVA, a pesar de que los españoles contamos con un interés medio-alto por las noticias científicas, casi la mitad de nuestros conciudadanos no sabría nombrar a ningún investigador español.

Contamos con Leo Messi y Cristiano Ronaldo en el fútbol, con Rafa Nadal en el tenis, con Gasol y Navarro en las canchas de baloncesto, o con Mireia Belmonte en la piscina. Somos campeones en lo deportivo, pero nos estamos quedando atrás (¿o siempre lo estuvimos?) cuando el juego se traslada a la poyata del laboratorio. Además, los recortes en materia científica no ayudan a que nuestra I+D despegue, como bien analizaban desde Materia.

Figura 1 - Ramón y Cajal, Premio Nobel, ese gran desconocido. Fuente.

Por eso son tan importantes las iniciativas de divulgación científica, dirigidas a cualquier capa de la sociedad y en cualquier ámbito científico. Más aún si conseguimos vender la ciencia como algo interesante, y sobre todo, imprescindible en nuestras vidas. Sin investigación no podríamos leer este blog, ni atender el teléfono móvil, ni recibir tratamientos cuando enfermamos. Necesitamos a más científicos enseñándonos qué hacen, y menos divulgación de las pseudociencias.

Para entender cómo se divulga la ciencia desde nuestra particular caja tonta, la Sociedad Catalana de Historia de la Ciencia y la Técnica, junto con el Centro de Historia de la Ciencia de la UAB, la Institució Milá i Fontanals y el Instituto Menorquín de Estudios, han organizado la séptima Escuela de Historia de la Ciencia y la Divulgación, focalizada en el papel de la divulgación científica desde el televisor. Se celebrará en Mahón (Menorca) del 16 al 18 de mayo de 2013.

Tal y como nos informaban en la lista de correo de la Asociación Catalana de Comunicación Científica, el programa se centrará en tres áreas principales:


  1. "From news to fiction: television formats representing science, medicine and technology".
Speakers:
- Josep M. Comelles (Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, Spain)
- David Dugan (Windfallfilms, London, UK)

   2. "Science documentaries: history and evolution of a genere".
Speakers:
- Tim Boon (Science Museum, London, UK)
- Joan Übeda (Mediapro, Barcelona, Spain)

   3. "Science as accessible home entertainment: television commercial approaches and their impact on contemporary societies".
Speakers:
- Suzanne de Cheveigné (Centre Norbert Elias, l’École des Hautes Études en Sciences Sociales, Université de la Mediterranée, Marseille, France)
- Ana Montserrat (Televisión Española, Barcelona, Spain)

Una buena oportunidad para conocer nuestra historia científica y divulgadora desde los medios de comunicación. ¿Nos acercaremos más al televisor para aprender sobre nuestra investigación?

lunes, 24 de septiembre de 2012

El teléfono escacharrado de la Biotecnología

Hace unos días un colega biotecnólogo, Gerard Caelles, publicaba en su blog una entrada sumamente interesante, que me dio que pensar. Se titulaba "La compra-venta de expectativas" y en ella hablaba de las empresas del sector biotecnológico-farmacéutico como "máquinas de quemar dinero sin la certeza de generar ningún retorno". Aunque Gerard nos hablaba de forma específica de la Biotecnología roja, sector dedicado a la salud, creo que sus ideas pueden ser extrapoladas a otros ámbitos del sector biotecnológico.

En efecto, en Biotecnología "jugamos con expectativas". A veces, incluso utilizamos de forma incorrecta (y hasta abusiva, me atrevería a decir) las estrategias de comunicación. Como ejemplo el titular que La Razón daba en abril de 2009:

Figura 1 - Propaganda en los titulares sobre Biotecnología. Fuente.
¿Es la Biotecnología el remedio contra el hambre? ¿Podemos acabar desde la poyata del laboratorio con el sufrimiento diario de miles de personas? La respuesta es obvia: no. Si se pudiera, lógicamente, ya se habría hecho. El problema radica en depositar una excesiva confianza en una tecnología que aun habiendo ofrecido resultados tangibles en muchas aplicaciones, sigue careciendo de resultados en otros sectores (vendiendo expectativas, como bien afirmaba Gerard), y que además no goza de una buena estrategia de comunicación. 

Un ejemplo clásico es el de la Biotecnología alimentaria. El debate que los organismos modificados genéticamente (comúnmente llamados transgénicos) ha suscitado no es nuevo. Por ejemplo, hace unos días se publicó un polémico artículo de Seralini donde indicaba la posible toxicidad de los transgénicos en ratas, investigación cuestionada por el diseño del propio estudio en Amazings o Biotecnoblogos. Sin embargo, la polémica está ahí en la calle. De nada sirve que una gran mayoría de científicos apueste por la seguridad de este tipo de alimentos, el rechazo social es palpable. De los encendidos debates de los años noventa entre Jorge Riechmann y Daniel Ramón, me quedo con que una gran parte de la sociedad rechaza los alimentos transgénicos por "miedo" (en el Eurobarómetro de 2010, sólo un 27% de la ciudadanía los consideraba seguros). 

Figura 2 - Concentración en contra de la agricultura transgénica. Fuente.

Los problemas de comunicación de los alimentos transgénicos no son novedosos, sin embargo. La gestión de la comunicación, en general, en la industria alimentaria es problemática. Nos preocupa lo que comemos: hemos pasado de morirnos de hambre tras la postguerra a aplicar el principio de seguridad y precaución en todo aquello que nos llevamos a la boca. Desde el aceite de colza, pasando por el problema de las vacas locas, la gestión de la comunicación en las crisis alimentarias siempre ha sido deficiente. ¿Cómo no iba a serlo la difusión de unos alimentos manipulados genéticamente? La deriva de histeria colectiva (y su posterior locura reflejada en una legislación comunitaria sin sentido y caótica sobre  aquellos aspectos relacionados con la comercialización, la liberalización al medio ambiente y la autorización como alimento o pienso, como bien analizan aquí) ha hecho que Europa pierda el tren de la biotecnología alimentaria. 

El rechazo social evidente que vivimos hoy hacia los alimentos transgénicos es fruto, a mi juicio, de los problemas de comunicación de 1996 y 1997. En esos años, los científicos, encerrados en sus cómodas torres de marfil, no vimos ni supimos ver que la divulgación de la I+D que realizamos en los laboratorios es más importante de lo que pensamos. No supimos explicar el balance beneficio/riesgo de los transgénicos, y el debate sobre estos alimentos se trasladó de forma única a los intereses de lucro que las grandes multinacionales (Monsanto, Syngenta, BASF, por citar algunas) tienen sobre el tema. El debate científico se contaminó con intereses económicos y hoy no importa si los transgénicos cuentan con un abrumador apoyo de las autoridades de investigación, sino las ganancias que cualquier empresa puede sacar de ello. 

El teléfono escacharrado de la Biotecnología (o nuestra mala estrategia de comunicación) en alimentación ha servido para dar una visión sesgada y muy poco científica de las propias aplicaciones de los transgénicos.    Como ejemplo nos sirve el bloqueo que Greenpeace propone sobre la investigación en arroz dorado que comentaba hoy mismo José Miguel Mulet en su blog

  • La percepción pública como aspecto informal
  • La opinión que reflejen los medios de comunicación como base formal
  • La regulación política de la propia industria
Si no somos capaces de reparar nuestro teléfono escacharrado, es decir, si no conseguimos mejorar el primer y segundo vértice del triángulo de la comunicación en Biotecnología alimentaria, seguiremos asistiendo a una mala e ineficiente regulación jurídica de nuestra industria, lo que conllevará grandes problemas económicos y sociales. La pelota está en nuestro tejado, ¿podremos conseguirlo?